quarta-feira, 27 de julho de 2011

1.5 – La convocatoria del burro de noria


Y el ángel de Fanuel salió a toda velocidad. En un abrir y cerrar de ojos, estaba  ante el dueño del burrito de noria, que casi se desmaya al ver a un ángel.

- ¡No temas! Yo soy el ángel Fanuel y vengo de parte de Dios para pedir su burrito de noria.

- ¡Justamente mi burrito! ¡Él es mi medio de sostén! ¿Y quién regará mi huerta?

Fanuel pensó:

"¡Qué tontos son algunos seres humanos! No entienden que cuando Dios le pide algo a alguien, es Él quien le hace un favor. Es tan buen pagador que da cien veces más de lo que pide! Aquí, por lo visto, voy a tener que negociar".

- Si usted me da el burro que Dios quiere, tendrá abundantes lluvias en su huerta, así que no lo echará de menos, además Dios le dará fertilidad a sus tierras, por lo tanto producirán mucho más durante años y se podrá comprar caballos, vacas y otro burrito de noria.

- Ángel Fanuel, de ser así, puede llevarse a mi burro, pero hay un pequeño problema: él es un poco terco y puede empacarse si no conoce bien el camino por donde anda.

- Quédese tranquilo, yo mismo voy a guiar al burro.

El ángel Fanuel voló hasta el burro y le dijo:- Burrito de noria, tan simpático, Dioste ha elegido para una misión muy especial.

El burro contestó:- ¿Estás seguro de que Dios me eligió a mí, justo a mí que no paso de un burro común?

- Abuela Zuza, que el burro entendiera lo que Dios le decía ya es espantoso, pero que encima hablara con el ángel, ¿no es demasiado?




- Miro, pues que sepas que no es la primera vez que Dios le da a un burro la gracia de hablar. ¿Nunca oíste hablar de la burra de Balaam?

- No, abuela Zuza.

- Tienes que leer la Biblia, porque ahí se cuenta cómo la burra de Balaam habló con ese profeta. Pero por ahora, déjame retomar la historia.

El burro de noria no creía que Dios necesitaba un burro. Tanto es así que le dijo al ángel:

- ¡De ninguna manera! ¿No sabes que cuando una persona no piensa con claridad, le dicen: "¡Qué burro eres, ¿eh?!"

- Burrito de noria, tú sabes muy bien que la reputación de que el burro no sea inteligente es falsa: entre los equinos, creo que los burros son los más inteligentes de todos.

El burro no estaba convencido y siguió argumentando:

- Fanuel, tú no sabes que los agricultores ponen obstáculos en los portales para que los animales no pasen y los llaman "mataburros"?

- Mira burro, sé muy bien que los "mataburros" no son un problema para ti, que tomas distancia y siempre saltas todos los obstáculos y "mataburros” que encuentras a tu paso.

- Pero, Fanuel, más allá de todo lo que dicen de mi especie, soy un burro un poco nervioso, a veces me enfado con la cantidad de trabajo y lanzó unos rebuznos muy altos, que pueden espantar a cualquiera.

- Burro de noria,  ¡todavía no te he dicho cual será tu misión y ya tienes que dar una serie de excusas! Pues, te digo que todas estas excusas son "tonterías" y "barbaridades". En cuanto a rebuznos, es cierto que sería mejor si no los dejaras escapar, pues son muy estridentes y pueden estorbar en tu nueva misión, pero en realidad hay pocos, y Dios sabe que, por mucho que te quejes e incluso amenaces con dejar tu trabajo, nunca has fallado. Dios sabe que eres un animal de confianza. Y puedes dejar buscar nuevas excusas, porque Dios sabe muy bien a quien eligió, te conoce perfectamente y te dará todas las gracias para que cumplas bien la misión que te  va a confiar.

- Ángel Fanuel, de acuerdo, me rindo. ¿Cuál es, después de todo, mi misión?

- ¡No es poca cosa! En primer lugar, vas a llevar a la Madre del Salvador a las montañas, porque ella va a visitar a su prima Isabel. Tendrás que andar suave, porque el Mesías ya está en su vientre.

- ¿Quieres decir que voy a llevar a la Madre del Salvador de los hombres y de los burros?

- Así es. A continuación, servirás unos meses a José, el hombre elegido para ser el padre del Mesías en la tierra. José es carpintero y necesita tu ayuda para llevar la madera de un lado a otro y tire del carro con los muebles que fabrica o repara.

Luego, cuando salga el edicto del emperador con el fin de hacer un censo de los Judíos, vas a ir a Belén con José y María, que estará con el embarazo avanzado.

En Belén, te pondrán junto al Pesebre del Niño Dios, para adorarlo y ayudar a calentarlo el día de Navidad.

Cuando persigan al Niño para matarlo, llevarás a la Sagrada Familia a Egipto, y cuando el peligro haya pasado, la traerás de vuelta.




Uno de tus descendientes más tarde servirá como trono al Mesías, cuando, ya adulto, entre solemnemente en la ciudad de Jerusalén. Y agitarán palmas y extenderán alfombras en su camino y tu descendiente podrá pisar suave.

El burro de noria, todo orgulloso de su misión, respondió:

- Si Dios me necesita tanto, no puedo negarme. Dile que siento mucha alegría en poder serle tan útil. Pero debo informarle que no conozco los caminos que tengo que recorrer porque siempre trabajé en la noria, sin salir de mi lugar.

- No te preocupes. Dios me ha enviado para guiarte en tu camino.