Y el ángel de Fanuel salió a toda
velocidad. En un abrir y cerrar de ojos, estaba
ante el dueño del burrito de noria, que casi se desmaya al ver a un
ángel.
- ¡No temas! Yo soy el
ángel Fanuel y vengo de parte de Dios para pedir su burrito de noria.
- ¡Justamente mi burrito!
¡Él es mi medio de sostén! ¿Y quién regará mi huerta?
Fanuel pensó:
"¡Qué tontos son algunos
seres humanos! No entienden que cuando Dios le pide algo a alguien, es Él quien
le hace un favor. Es tan buen pagador que da cien veces más de lo que pide!
Aquí, por lo visto, voy a tener que negociar".
- Si usted me da el burro que
Dios quiere, tendrá abundantes lluvias en su huerta, así que no lo echará de
menos, además Dios le dará fertilidad a sus tierras, por lo tanto producirán
mucho más durante años y se podrá comprar caballos, vacas y otro burrito de
noria.
- Ángel Fanuel, de ser así, puede
llevarse a mi burro, pero hay un pequeño problema: él es un poco terco y puede
empacarse si no conoce bien el camino por donde anda.
- Quédese tranquilo, yo mismo voy
a guiar al burro.
El ángel Fanuel voló hasta el
burro y le dijo:- Burrito de noria, tan simpático, Dioste ha elegido para una
misión muy especial.
El burro contestó:- ¿Estás seguro
de que Dios me eligió a mí, justo a mí que no paso de un burro común?
- Abuela Zuza, que el burro
entendiera lo que Dios le decía ya es espantoso, pero que encima hablara con el
ángel, ¿no es demasiado?
- Miro, pues que sepas que no es
la primera vez que Dios le da a un burro la gracia de hablar. ¿Nunca
oíste hablar de la burra de Balaam?
- No, abuela Zuza.
- Tienes que leer la Biblia,
porque ahí se cuenta cómo la burra de Balaam habló con ese profeta. Pero por
ahora, déjame retomar la historia.
El burro de noria no creía que
Dios necesitaba un burro. Tanto es así que le dijo al ángel:
- ¡De ninguna manera! ¿No
sabes que cuando una persona no piensa con claridad, le dicen: "¡Qué burro
eres, ¿eh?!"
- Burrito de noria, tú sabes muy
bien que la reputación de que el burro no sea inteligente es falsa: entre los
equinos, creo que los burros son los más inteligentes de todos.
El burro no estaba convencido y
siguió argumentando:
- Fanuel, tú no sabes que los
agricultores ponen obstáculos en los portales para que los animales no pasen y
los llaman "mataburros"?
- Mira burro, sé muy bien que los
"mataburros" no son un problema para ti, que tomas distancia y
siempre saltas todos los obstáculos y "mataburros” que encuentras a tu
paso.
- Pero, Fanuel, más allá de todo
lo que dicen de mi especie, soy un burro un poco nervioso, a veces me enfado
con la cantidad de trabajo y lanzó unos rebuznos muy altos, que pueden espantar
a cualquiera.
- Burro de noria, ¡todavía no te he dicho cual será
tu misión y ya tienes que dar una serie de excusas! Pues, te digo que todas
estas excusas son "tonterías" y "barbaridades". En cuanto a
rebuznos, es cierto que sería mejor si no los dejaras escapar, pues son muy estridentes
y pueden estorbar en tu nueva misión, pero en realidad hay pocos, y Dios sabe
que, por mucho que te quejes e incluso amenaces con dejar tu trabajo, nunca has
fallado. Dios sabe que eres un animal de confianza. Y puedes dejar buscar
nuevas excusas, porque Dios sabe muy bien a quien eligió, te conoce
perfectamente y te dará todas las gracias para que cumplas bien la misión que te
va a confiar.
- Ángel Fanuel, de acuerdo, me
rindo. ¿Cuál es, después de todo, mi misión?
- ¡No es poca cosa! En
primer lugar, vas a llevar a la Madre del Salvador a las montañas, porque ella
va a visitar a su prima Isabel. Tendrás que andar suave, porque el Mesías ya
está en su vientre.
- ¿Quieres decir que voy a llevar
a la Madre del Salvador de los hombres y de los burros?
- Así es. A continuación, servirás
unos meses a José, el hombre elegido para ser el padre del Mesías en la tierra.
José es carpintero y necesita tu ayuda para llevar la madera de un lado a otro
y tire del carro con los muebles que fabrica o repara.
Luego, cuando salga el edicto del
emperador con el fin de hacer un censo de los Judíos, vas a ir a Belén con José
y María, que estará con el embarazo avanzado.
En Belén, te pondrán junto al
Pesebre del Niño Dios, para adorarlo y ayudar a calentarlo el día de Navidad.
Cuando persigan al Niño para
matarlo, llevarás a la Sagrada Familia a Egipto, y cuando el peligro haya
pasado, la traerás de vuelta.
Uno de tus descendientes más
tarde servirá como trono al Mesías, cuando, ya adulto, entre solemnemente en la
ciudad de Jerusalén. Y agitarán palmas y extenderán alfombras en su camino y tu
descendiente podrá pisar suave.
El burro de noria, todo orgulloso
de su misión, respondió:
- Si Dios me necesita tanto, no puedo
negarme. Dile que siento mucha alegría en poder serle tan útil. Pero debo
informarle que no conozco los caminos que tengo que recorrer porque siempre
trabajé en la noria, sin salir de mi lugar.
- No te preocupes. Dios me ha
enviado para guiarte en tu camino.

