quinta-feira, 28 de julho de 2011

1.4 – La misión del Angel Fanuel



CONVOCATORIA DE LOS ANIMALES

- Abuela Zuza,  ya has explicado la historia de la creación del burro ... pero no has dicho cómo se cumplieron las profecías de que algunos de sus descendientes estarían en el Pesebre!

- Entonces, pasemos a la segunda parte de la historia: el cumplimiento de las profecías sobre los animales del pesebre. El ángel Gabriel había sido enviado a María para anunciarle que sería la Madre del Mesías. Y como María había respondido generosamente que sí, Dios ya estaba en su seno. ¡Quizás haya sido el momento más importante de la historia de la humanidad y de toda la creación!  Aunque en el momento en que esto sucedió, nadie se haya dado cuenta, porque María no quería decirle a nadie que estaba embarazada.



La convocatoria del burro de noria

En aquellos días, María andaba preocupado por la salud de José, lo veía lleno de trabajo y teniendo que transportar peso de un lado a otro, porque no tenía ningún animal de carga. Aparte de los trabajos habituales de la carpintería, había aceptado trabajos extras para obtener algo más de dinero y así poder comprar cosas que le faltaban para su nuevo hogar. También estaba haciendo los muebles para poner allí.

Fue cuando María decidió rezarle a Dios y pedirle un burrito de carga para José, porque de lo contrario su marido acabaría con problemas de columna.

Al oír la oración de María, Dios llamó inmediatamente a un ángel alegre a quien, para que nos entendamos, le pondré el nombre de Fanuel.

- Abuela Zuza, ¡nunca he oído hablar del ángel Fanuel!

- El ángel Fanuel era el responsable de preparar, de acuerdo con los planes de Dios, el Pesebre. El nombre Fanuel significa "El que ve a Dios frente a frente".

Dios le dijo a Fanuel:

- Comienza a cumplirse la profecía acerca de los animales del pesebre. Fanuel, te voy a enviar a la casa de María.

Fanuel, que ya sentía una puntada de envidia del arcángel Gabriel porque este había visitado a María,  se entusiasmó tanto que no pudo contenerse y exclamó, interrumpiendo a Dios:

- ¡Qué gracia inmerecida poder ver a la Madre de mi Señor!

Dios sonrió al escuchar las palabras de Fanuel, y continuó:

- Hoy subió al cielo la oración de María. Si María supiese la alegría que me da escuchar las oraciones de mi hija predilecta! Mas Fanuel, ¡imagínate que Ella quiere que José tenga un burro! Y la verdad es que no puedo negarle nada, ya que ella nunca me negó nada. Por lo tanto, tú tendrás que encontrar el único burro de noria den Nazaret y convencer al propietario que te lo dé. Y también convencer al burro, porque quiero que este regalo sea fruto de la generosidad de su dueño y de la entrega libre del burrito a mis planes.

Fanuel pensó: "Estoy seguro de que convencer al burro será la parte más difícil de esta misión."

Dios continuó:

- Fanuel, ¿en qué estabas pensando?

- Nada importante, señor: ¡una tontería!

- Después, Fanuel, llevas el burrito de noria hasta la casa de María, y lo dejas atado a la puerta. Ella va a entender que es un regalo de mi parte.

quarta-feira, 27 de julho de 2011

1.5 – La convocatoria del burro de noria


Y el ángel de Fanuel salió a toda velocidad. En un abrir y cerrar de ojos, estaba  ante el dueño del burrito de noria, que casi se desmaya al ver a un ángel.

- ¡No temas! Yo soy el ángel Fanuel y vengo de parte de Dios para pedir su burrito de noria.

- ¡Justamente mi burrito! ¡Él es mi medio de sostén! ¿Y quién regará mi huerta?

Fanuel pensó:

"¡Qué tontos son algunos seres humanos! No entienden que cuando Dios le pide algo a alguien, es Él quien le hace un favor. Es tan buen pagador que da cien veces más de lo que pide! Aquí, por lo visto, voy a tener que negociar".

- Si usted me da el burro que Dios quiere, tendrá abundantes lluvias en su huerta, así que no lo echará de menos, además Dios le dará fertilidad a sus tierras, por lo tanto producirán mucho más durante años y se podrá comprar caballos, vacas y otro burrito de noria.

- Ángel Fanuel, de ser así, puede llevarse a mi burro, pero hay un pequeño problema: él es un poco terco y puede empacarse si no conoce bien el camino por donde anda.

- Quédese tranquilo, yo mismo voy a guiar al burro.

El ángel Fanuel voló hasta el burro y le dijo:- Burrito de noria, tan simpático, Dioste ha elegido para una misión muy especial.

El burro contestó:- ¿Estás seguro de que Dios me eligió a mí, justo a mí que no paso de un burro común?

- Abuela Zuza, que el burro entendiera lo que Dios le decía ya es espantoso, pero que encima hablara con el ángel, ¿no es demasiado?




- Miro, pues que sepas que no es la primera vez que Dios le da a un burro la gracia de hablar. ¿Nunca oíste hablar de la burra de Balaam?

- No, abuela Zuza.

- Tienes que leer la Biblia, porque ahí se cuenta cómo la burra de Balaam habló con ese profeta. Pero por ahora, déjame retomar la historia.

El burro de noria no creía que Dios necesitaba un burro. Tanto es así que le dijo al ángel:

- ¡De ninguna manera! ¿No sabes que cuando una persona no piensa con claridad, le dicen: "¡Qué burro eres, ¿eh?!"

- Burrito de noria, tú sabes muy bien que la reputación de que el burro no sea inteligente es falsa: entre los equinos, creo que los burros son los más inteligentes de todos.

El burro no estaba convencido y siguió argumentando:

- Fanuel, tú no sabes que los agricultores ponen obstáculos en los portales para que los animales no pasen y los llaman "mataburros"?

- Mira burro, sé muy bien que los "mataburros" no son un problema para ti, que tomas distancia y siempre saltas todos los obstáculos y "mataburros” que encuentras a tu paso.

- Pero, Fanuel, más allá de todo lo que dicen de mi especie, soy un burro un poco nervioso, a veces me enfado con la cantidad de trabajo y lanzó unos rebuznos muy altos, que pueden espantar a cualquiera.

- Burro de noria,  ¡todavía no te he dicho cual será tu misión y ya tienes que dar una serie de excusas! Pues, te digo que todas estas excusas son "tonterías" y "barbaridades". En cuanto a rebuznos, es cierto que sería mejor si no los dejaras escapar, pues son muy estridentes y pueden estorbar en tu nueva misión, pero en realidad hay pocos, y Dios sabe que, por mucho que te quejes e incluso amenaces con dejar tu trabajo, nunca has fallado. Dios sabe que eres un animal de confianza. Y puedes dejar buscar nuevas excusas, porque Dios sabe muy bien a quien eligió, te conoce perfectamente y te dará todas las gracias para que cumplas bien la misión que te  va a confiar.

- Ángel Fanuel, de acuerdo, me rindo. ¿Cuál es, después de todo, mi misión?

- ¡No es poca cosa! En primer lugar, vas a llevar a la Madre del Salvador a las montañas, porque ella va a visitar a su prima Isabel. Tendrás que andar suave, porque el Mesías ya está en su vientre.

- ¿Quieres decir que voy a llevar a la Madre del Salvador de los hombres y de los burros?

- Así es. A continuación, servirás unos meses a José, el hombre elegido para ser el padre del Mesías en la tierra. José es carpintero y necesita tu ayuda para llevar la madera de un lado a otro y tire del carro con los muebles que fabrica o repara.

Luego, cuando salga el edicto del emperador con el fin de hacer un censo de los Judíos, vas a ir a Belén con José y María, que estará con el embarazo avanzado.

En Belén, te pondrán junto al Pesebre del Niño Dios, para adorarlo y ayudar a calentarlo el día de Navidad.

Cuando persigan al Niño para matarlo, llevarás a la Sagrada Familia a Egipto, y cuando el peligro haya pasado, la traerás de vuelta.




Uno de tus descendientes más tarde servirá como trono al Mesías, cuando, ya adulto, entre solemnemente en la ciudad de Jerusalén. Y agitarán palmas y extenderán alfombras en su camino y tu descendiente podrá pisar suave.

El burro de noria, todo orgulloso de su misión, respondió:

- Si Dios me necesita tanto, no puedo negarme. Dile que siento mucha alegría en poder serle tan útil. Pero debo informarle que no conozco los caminos que tengo que recorrer porque siempre trabajé en la noria, sin salir de mi lugar.

- No te preocupes. Dios me ha enviado para guiarte en tu camino.

1.6 - El burro Lucero de camino a Belén


Entonces, el ángel Fanuel soltó la cuerda que ataba al burro y anduvo a su lado, mostrándole el camino a la casa de María. Todo fue bien hasta que, a medio camino, pasaron por un lugar tan lindo como el burro nunca había visto: se trataba de un jardín con césped, muchas flores, mariposas de todos los colores, muchos árboles que daban excelente sombra, una arroyo con una cascada cuyo sonido era muy reposante. El burro pensó: "¡Es aquí que me quedo yo!"
El ángel se sorprendió al ver que el burro se empacaba y se negaba a dar un paso más. Pero pronto se dio cuenta que ese lugar no era real porque había pasado muchas veces por ahí y nunca lo había visto. Pensó: "O es un espejismo, o es una obra del diablo, que ya quiere meter la cola para que el burrito no llegue al final de su camino".
El ángel se paró junto al burro y le dijo al oído:
- No te olvides que Dios te necesita y te está esperando. 



El burro, que es inteligente y sabe que la felicidad no está en disfrutar la vida (aunque a veces lo olvide), sino en hacer el bien y servir a los demás, sobre todo a Dios, inmediatamente cayó en sí y volvió a caminar leve y coqueto.
Continuando por el camino, tuvieron que pasar por un bosque en el que el diablo había preparado otra trampa: un lobo escondido en el bosque, esperaba al burro para saltarle sobre el lomo y matarlo. Sin embargo, en el momento en que el lobo iba a saltar, Fanuel sintió el peligro y le gritó al burro:
- ¡Mira a tu izquierda!
El burro volvió rápidamente los cuartos traseros hacia la izquierda y dio una patada tan fuerte como nunca había dado antes. Le dio de lleno al lobo, que fue a parar a varios metros de distancia, completamente inconsciente.
- Miro, fue por poco que el burrito escapó. La suerte fue que Fanuel tenía intuición angelical y tuvo tiempo de advertirle. Se debe tener cuidado en esta vida, porque cuando menos te lo esperas el diablo puede estar al acecho. Como dice el refrán, con la tentación no se juega. A veces puede venir de una manera violenta, pero a veces viene a hurtadillas, como un espejismo.
Pronto llegaron a la casa de María. Fanuel ató el burro a la puerta, y le indicó al burro que diera un fuerte rebuzno.
Al oír el rebuzno, María se dio cuenta de inmediato que Dios había escuchado su oración y fue a abrir la puerta. Se encontró con el burro y tanto se emocionó de alegría que le dio un beso en el medio de la frente. El ángel Fanuel, que observaba escondido la escena, vio que en la frente del burrito había aparecido una estrella muy brillante, en el punto exacto en el que María lo había besado. Se lo contó al burro, que quedó muy orgulloso con su condecoración y pensó consigo mismo: "No fue nada el susto que me llevé en el camino, en comparación con el premio que ahora estoy recibiendo. Espero que siempre me vengan a través de María, caricias como estas ..."
Al día siguiente, temprano, María preparó el equipaje y partió hacia las montañas montada en el burrito. Pasó tres meses en la casa de Isabel, que era anciana, estaba embarazada y necesitaba ayuda. Cuando regresó, María llevó al burrito de regalo a José, como su dote de casamiento. José quedó encantado con el burro desde el momento en que lo vio y le dio el nombre de Lucero debido a la brillante estrella que llevaba en la frente.
Desde entonces, Lucero pasó a ser el animal de transporte y de carga de la Sagrada Familia, viajando con ellos a todas partes. Cuando las carreteras se ponían oscuras, la estrella de la frente brillaba, permitiendo que todos pudieran ver el camino y que no se perdieran.


Cuando se llamó al censo, José, María y Lucero partieron a Belén. José iba al lado de Lucero  que llevaba a María con el Niño Jesús en su vientre. Salieron hacia Belén pensando que podrían volver rápidamente para que Jesús naciera en Nazaret. Se habían olvidado de la profecía que decía que el Mesías nacería en Belén y no se imaginaban que la burocracia y la afluencia de gente fueran tan grandes allí.
José comenzó a llamar a las puertas de las casas del pueblo para pedir posada. Pero todos decían, tal vez debido al avanzado estado del embarazo de María, que no había lugar para ellos en sus hogares.
Lucero fue perdiendo la paciencia y no aguantó quedarse en silencio, después de la cuarta tentativa fracasada, les dijo a José y María:
- Si quieren puedo dar una patada y romper las puertas de las casas, para que aprendan a no cerrarle las puertas a Dios.
María, después de recuperarse de la sorpresa al ver hablar a un burro, le dijo a Lucero, acariciándolo:
- No vas a hacer nada de eso porque ellos no saben que están cerrándole la puerta a Dios. Vamos a perdonarlos. Dios proveerá un buen lugar para que  nos abriguemos.
Pasaron por una posada que estaba llena de gente, pero José no quiso alojarse allí porque no había nada de privacidad. Por último, llamaron a la puerta de una casa más sencilla que las anteriores. Los propietarios abrieron y les dijeron:
- Por desgracia, esta casa es demasiado pequeña y no hay lugar para ustedes. Pero, si quieren puede quedarse en una gruta cerca de aquí, que utilizamos  para abrigar a los animales los días de fuertes lluvias.
Y para allá se fueron.