Ana Maria Morandi de Haro
domingo, 31 de julho de 2011
1.1- Los cuentos de la abuela Zuza
EL CUENTO DE LOS ANIMALES DEL
PESEBRE
Me llamo Valdomiro.
En mi país es muy común que los nombres coincidan con los de los padres o
abuelos, o que sea una combinación con partes de los nombres de parientes
cercanos. En mi caso, es la unión de la parte final del nombre de mi abuelo
materno, Os-valdo, con mi abuelo paterno, Arge-miro. Pero nadie me llama por mi
nombre, en la familia materna, soy Valdo, en la paterna, Miro. Y con el tiempo
me he acostumbrado a ser llamado de ambos formas.
Hoy me han venido a la memoria algunos buenos
recuerdos de las quince Navidades que pasé en Pouso Alto. A cada Navidad se la esperaba
con impaciencia. Era el tiempo de rever a mis más de cincuenta primos que venían
de todas partes de Brasil para celebrar el cumpleaños de nuestra abuela, la abuela
Zuza.
No piensen que nuestra abuela se llamaba Zuza.
Su nombre era muy bonito: por haber nacido el día de Navidad, mis bisabuelos le
dieron el nombre de María de Jesús. Pero con el tiempo, su nombre se fue
transformado: María de Jesús pasó a ser apenas "de Jesús", Jesusinha,
Zuzinha ... para convertirse en simplemente Zuza.
La abuela Zuza tenía
muchas cualidades, entre ellas la paciencia - tan necesaria para educar a sus
trece hijos, y la dulzura de carácter y de cocina. Me explico: hacía unos dulces
de calabaza con coco como nunca comí otros iguales, sus tortas de naranja y su
dulce de guayaba casero también eran inmejorables, las galletas de crema eran
"del otro mundo" ... Pero la cualidad que más me impresionaba era la
de ser una excelente contadora de "causos",
como dicen en Minas Gerais, quizás la mejor entre todos los contadores de la
ciudad de Pouso Alto.
Entre las Navidades
que pasé con la abuela Zuza, hubo una muy importante porque ella me contó la
historia más maravillosa que he escuchado en mi vida: la de los animales del
pesebre, que me reveló algunos de sus
principales secretos.
El Pesebre había sido arreglado en la amplia sala. Se componía,
además de las de la Sagrada Familia, de trece figuras humanas que había ido
comprando poco a poco: con cada hijo que nacía, la abuela de Zuza adquiría una
imagen que representaba al nuevo miembro de la familia. Cuando le preguntábamos
dónde estaban ella y el abuelo, señalaba sin decir una palabra pero con cara de
traviesa, un par de palomas que había
colocado en la ventana de la casita del Presepio. Nosotros simplemente nos
echábamos a reír.
También estaban allí las tradicionales figuras
de animales: un burro, una vaquita lechera y algunas ovejitas.
En ese entonces tenía
yo unos quince años, estaba mirando el Pesebre cuando, sin darme cuenta, la
abuela Zuza se me acercó y me preguntó en voz baja:
- Miro, ¿en qué estás pensando?
- Abuela Zuza, estaba pensando, ¿por qué has
puesto un burro, una vaca y algunas ovejitas en la casita, tan cerca de Jesús,
María y José? ¡Estos animales están más cerca del Niño Jesús que los hombres!
Ella empezó diciendo, con la forma con que
siempre empezaba sus "causos":
- Esta es una larga historia, pero si tienes
tiempo, te la puedo contar ...
Siempre teníamos tiempo para escuchar sus
historias increíbles. Sin embargo, para oírlas, teníamos que "jugar el
juego": actuar como si creyéramos en todo lo que contaba y aceptar ser
tratados como niños, a veces, ya que para la abuela Zuza, con sus setenta años,
no pasábamos de esto. Si empezábamos a dudar de lo que decía, la historia no
llegaba al final: la abuela la interrumpía
amablemente con alguna excusa. Yo, en plena adolescencia, tenía que hacer un
gran esfuerzo para no llevarle “la contra” y aceptar ser tratado como un niño.
Pero valía la pena ya que me gustaban mucho sus historias. A su vez, a la
abuela le gustaba nuestra participación y que hiciéramos preguntas inteligentes
que exigiesen respuestas rápidas y creativas.
- Todo comenzó con la
creación del mundo, dijo ya empezando en serio el "Causo".
En ese momento, pensé: "іUyyy... Esta vez la historia va a
llegar lejos!..."
sábado, 30 de julho de 2011
1.2 - La creación del burro
LA CREACIÓN DE LOS ANIMALES DEL
PESEBRE
En el sexto día de la creación Dios creó los
animales terrestres.
En días
anteriores, ya había creado los cielos con sus astros: el sol, la tierra y la
luna y, con ellos, el día y la noche, también había creado la tierra firme y el
mar. Había llenado la tierra de hermosas plantas, árboles de frutos sabrosos y
flores exuberantes; y los ríos y el mar de peces de todos los colores y tamaños
y todo tipo de plantas y animales marinos.
En la
mañana del sexto día Dios dijo: "Vuelen las aves sobre la tierra, en el
cielo. Y la tierra se llene de seres vivos: animales domésticos, reptiles y
animales salvajes". Así creó la mayoría de los animales.
Pero
Dios pensó: "Todavía faltan los animales principales, los que tendrán una
misión especial que cumplir en mi Pesebre. Faltan todavía el burro, la vaca, el
cordero y el hombre”.
La creación del burro
Y
tomando un poco de barro marrón oscuro, Dios le dio forma al burro, que mantuvo
en la piel el color del barro con el que fue moldeado .
Y Dios
dejó al burro secándose. Cuando se había escurrido la mayor parte del agua, el
barro alcanzó consistencia y el burro se convirtió en un ser vivo.
Y Dios
le dijo:
- Tú,
burro, serás un ser que no se pertenece a sí mismo, que no trabaja para su
propio beneficio sino para beneficio de los demás y especialmente a mi
servicio. Tu alegría y felicidad estarán en el servir.
Vas a ser
un animal de carga: llevarás en el lomo desde las cargas más simples, tales
como haces de leña o bolsas de cereales y granos hasta piedras preciosas. Pero
no le harás caso a la calidad de la carga: has de poner el mismo esfuerzo y
diligencia en llevar con cuidado cualquier peso que puedan poner en tus
espaldas. Por eso serás el gozo y el descanso de tu amo.
Tendrás las orejas grandes para escuchar la voz
de tu amo, que te guiará en cada paso de tu camino.
En
muchos lugares de sequía o de pocos ríos, serás atado a una noria y con la
fuerza de tu trabajo, dando vueltas y haciéndola girar, bombearás el agua del
pozo para plantaciones, huertos, jardines y depósitos de agua. Gracias a tu
trabajo, habrá abundante vegetación en los bosques, verduras en los huertos,
flores de variados colores en los jardines, frutas dulces y sabrosas en las
ramas de los árboles y aguas cristalinas para saciar la sed de otros animales.
No te olvides de esto, porque cuando estés
girando la noria no vas a ver los frutos de tu trabajo. Trabajarás todos los
días de tu vida con la misma presión del arnés, recorrerás el mismo camino
circular, día tras día, semana tras semana, año tras año. Pero, nunca dejes de
oír la canción del agua, que riega las plantas y sacia la sed de los animales.
- Abuelita Zuza, puedo
interrumpir?
- Claro.
- Sabes que yo nunca he visto una noria? Por
supuesto que entendí que se trata de una bomba que está impulsada por la fuerza
del burro, como algunos molinos son impulsados por la fuerza del agua. Pero
¿de dónde sacaste esa idea de noria?
- Miro, no fui yo quien sacó la idea de algún
lugar. Fue Dios quien le habló de ella al burro que acababa de crear. A decir
verdad, tampoco yo nunca he visto ninguna. Mi abuela, que vino de Portugal, fue
la que me contaba las historias del burro de noria. Pero no sé si ella vió o no
una noria, o si alguien le habló de ella. Eso nunca le pregunté. De todos
modos, Dios, al crear el burro, no pensó sólo en los burros de nuestra tierra,
que no impulsan noria alguna, sino en los burros en todo el mundo.
- Discúlpame haberte interrumpido.
Dios continuó diciéndole al burro:
- No te quedarás sin premio. Si algún día al
volver al establo para recibir la ración por tu trabajo y su amo, por
ingratitud, se olvida de ti, estate seguro de que yo nunca me voy a olvidar.
Enviaré al establo uno de mis ángeles con un puñado de terrones de azúcar para
retribuirte todo lo que has hecho por mí.
El burro no había comenzado siquiera a moverse
y ya se sentía muy bien pago. Pero Dios continuó hablándole:
- También debo profetizar que servirás como
montura a las personas más importantes en el mundo. Y lo más esencial de todos,
lo que da pleno sentido a tu vida: un día, uno de tus descendientes estará en
el Pesebre de Belén.
- Abuela
Zuza, será que Dios habló con el burro como si se tratara de un ser inteligente
que pudiese entender?
- ¡Los nietos de hoy ya no son como los de antes! Miro, es claro que si Dios le
habló al burro, es porque le dio la capacidad de entender, de lo contrario ¡no hablaría!
- Ese
burro parece más gente que mucha gente, porque escucha y entiende a Dios.
- Eso es
cierto. Pero, nieto mío, permíteme explicarte bien las cosas para que no las
confundas. Burro es burro, gente es gente, pero Dios ha querido que el burro
fuese una figura de gente.
sexta-feira, 29 de julho de 2011
1.3 - La figura del burro de presebre
- ¡Francamente, no entendí! Por supuesto que el burro es una figura del
pesebre, pero que sea figura de gente, ¡es difícil de entender!
- Pues es uno de los secretos del Pesebre.
Cariño, tú me preguntaste por qué las figuras del burro, el buey y las ovejas
estaban más cerca de la Sagrada Familia que las de los hombres. Entre otras
razones, porque representan personas, pero no cualquier persona, sino aquellas que
tienen las cualidades que vemos retratadas en los animales del Pesebre. Nunca
leíste en los Salmos: "Dios salvará a los hombres y a los burros"?
Eso significa que se van al cielo las personas que se han identificado con el
burro.
- Abuela Zuza, ¿cuáles son las cualidades del
burro que vivían estas personas?
- Miro, ¡eso no se pregunta! Surge de la
propia historia de la creación de este animal!
Los burros representan a todas aquellas
personas que tienen una profunda sabiduría. Ellas saben y comprueban que sólo
encontramos alegría y felicidad cuando vivimos para servir a las personas que
Dios ha puesto a nuestro lado. Son figuras de gente de alma más delicada y
fina, que consideran un privilegio servir a Dios y a los demás. Son burritos de
Dios tantos padres y madres que viven pendientes de sus hijos, tratando de
darles toda la atención, alimentándolos y cuidando de cada uno de ellos. El burrito
también representa a los niños que prestan ayuda en el hogar y no se quejan de las
pequeñas tareas que les son encomendadas, para convertirlas en expresiones de
amor y gratitud a sus padres. Son burritos de Dios, que están muy cerca del
Niño Jesús, aquellos que siempre están listos para hacer pequeños servicios
domésticos: cambiar una bombilla que se quemó, ir a abrir la puerta al escuchar
el timbre, limpiar las manchas de café o refresco que alguien derramó, regar
una planta que se está secando ... Y, principalmente, todo esto en secreto, sin
llamar la atención sobre sí mismos.
- Esto no es una indirecta para mí, ¿verdad?
- Por supuesto que no! Tú sabes que yo siempre
he sido muy franca y directa.
Pero seguimos: la imagen del burrito del Pesebre
también simboliza a los verdaderos amigos que saben valorar a los demás
preparándoles un regalo personalizado para su cumpleaños, que se acuerdan de
guardar el artículo de una revista o un periódico porque le interesa a aquel
compañero, que se ponen a disposición
para acompañar a un amigo en un plan que quiere hacer ...
- ¡Cuán mejor sería el mundo si hubiera más burritos de Dios esparcidos en
todas partes!
- No hay duda! Pero comencemos a mejorar el
mundo siendo nosotros mismos burritos de Dios.
- ¿Y la parte que cuenta la historia del burrito de noria? No haS dicho
nada todavía!
- ¡Veo que estás interesado con la historia de la creación de los animales!
¡Bien! Pero por supuesto que no se me iban a escapar el burrito de noria ni el
burrito de carga.
- ¡Se me estaba olvidando que Dios creó al burro como animal de carga!
- Miro, el burrito de carga es la figura de todas
las personas que ponen el hombro, que no huyen de la carga que Dios les confía.
A estas personas no les importa la calidad que otros atribuyen a la carga que
llevan, porque saben que lo que importa en la vida es llevar la carga que Dios
puso sobre sus hombros, sea lo que sea. Para Dios, el valor de la carga no
depende tanto del precio que los hombres pagan por ella, sino del amor con que el
burrito la lleva.
Ahora, el burrito de noria es la figura de
todas las personas que realizan un trabajo repetitivo, que incluso podría
llegar a ser monótono ya que es siempre el mismo. Pero no es así porque esta
gente sabe cómo renovar su amor todos los días. Cuando el amor se renueva, no
existe rutina ni falta de motivación y se evita el cansancio espiritual, aunque
puede haber cansancio físico. Los trabajos repetitivos se convierten en pequeños
rituales de amor en los que se trata de hacer todo cada vez con más cuidado y
perfección. Y donde habría tierra seca si no fuera por el burrito de noria,
ahora hay un lugar agradable para descansar y relajarse, un oasis de felicidad.
- Abuela Zuza, ahora entiendo por qué quiso poner
la figura del burrito tan cerca de la Sagrada Familia. Yo haría lo mismo si
hubiera sabido todo esto.
quinta-feira, 28 de julho de 2011
1.4 – La misión del Angel Fanuel
CONVOCATORIA DE LOS ANIMALES
- Abuela Zuza, ya has explicado la historia de la creación
del burro ... pero no has dicho cómo se cumplieron las profecías de que algunos
de sus descendientes estarían en el Pesebre!
- Entonces, pasemos a la segunda
parte de la historia: el cumplimiento de las profecías sobre los animales del
pesebre. El ángel Gabriel había sido enviado a María para anunciarle que sería
la Madre del Mesías. Y como María había respondido generosamente que sí, Dios ya
estaba en su seno. ¡Quizás haya sido el momento más
importante de la historia de la humanidad y de toda la creación! Aunque en el momento en que esto sucedió,
nadie se haya dado cuenta, porque María no quería decirle a nadie que estaba
embarazada.
La convocatoria del burro de noria
En aquellos días, María andaba
preocupado por la salud de José, lo veía lleno de trabajo y teniendo que
transportar peso de un lado a otro, porque no tenía ningún animal de carga.
Aparte de los trabajos habituales de la carpintería, había aceptado trabajos
extras para obtener algo más de dinero y así poder comprar cosas que le faltaban
para su nuevo hogar. También estaba haciendo los muebles para poner allí.
Fue cuando María decidió rezarle
a Dios y pedirle un burrito de carga para José, porque de lo contrario su
marido acabaría con problemas de columna.
Al oír la oración de María, Dios
llamó inmediatamente a un ángel alegre a quien, para que nos entendamos, le
pondré el nombre de Fanuel.
- Abuela Zuza, ¡nunca
he oído hablar del ángel Fanuel!
- El ángel Fanuel era el responsable
de preparar, de acuerdo con los planes de Dios, el Pesebre. El nombre Fanuel
significa "El que ve a Dios frente a frente".
Dios le dijo a Fanuel:
- Comienza a cumplirse la
profecía acerca de los animales del pesebre. Fanuel, te voy a enviar a la casa
de María.
Fanuel, que ya sentía una puntada
de envidia del arcángel Gabriel porque este había visitado a María, se entusiasmó tanto que no pudo contenerse y
exclamó, interrumpiendo a Dios:
- ¡Qué gracia inmerecida poder
ver a la Madre de mi Señor!
Dios sonrió al escuchar las
palabras de Fanuel, y continuó:
- Hoy subió al cielo la oración
de María. Si María supiese la alegría que me da escuchar las oraciones de mi
hija predilecta! Mas Fanuel, ¡imagínate que Ella quiere que
José tenga un burro! Y la verdad es que no puedo negarle nada, ya que ella
nunca me negó nada. Por lo tanto, tú tendrás que encontrar el único burro de noria
den Nazaret y convencer al propietario que te lo dé. Y también convencer al burro, porque
quiero que este regalo sea fruto de la generosidad de su dueño y de la entrega
libre del burrito a mis planes.
Fanuel pensó: "Estoy seguro
de que convencer al burro será la parte más difícil de esta misión."
Dios continuó:
- Fanuel, ¿en qué estabas
pensando?
- Nada importante, señor: ¡una
tontería!
- Después, Fanuel, llevas el
burrito de noria hasta la casa de María, y lo dejas atado a la puerta. Ella va
a entender que es un regalo de mi parte.
quarta-feira, 27 de julho de 2011
1.5 – La convocatoria del burro de noria
Y el ángel de Fanuel salió a toda
velocidad. En un abrir y cerrar de ojos, estaba
ante el dueño del burrito de noria, que casi se desmaya al ver a un
ángel.
- ¡No temas! Yo soy el
ángel Fanuel y vengo de parte de Dios para pedir su burrito de noria.
- ¡Justamente mi burrito!
¡Él es mi medio de sostén! ¿Y quién regará mi huerta?
Fanuel pensó:
"¡Qué tontos son algunos
seres humanos! No entienden que cuando Dios le pide algo a alguien, es Él quien
le hace un favor. Es tan buen pagador que da cien veces más de lo que pide!
Aquí, por lo visto, voy a tener que negociar".
- Si usted me da el burro que
Dios quiere, tendrá abundantes lluvias en su huerta, así que no lo echará de
menos, además Dios le dará fertilidad a sus tierras, por lo tanto producirán
mucho más durante años y se podrá comprar caballos, vacas y otro burrito de
noria.
- Ángel Fanuel, de ser así, puede
llevarse a mi burro, pero hay un pequeño problema: él es un poco terco y puede
empacarse si no conoce bien el camino por donde anda.
- Quédese tranquilo, yo mismo voy
a guiar al burro.
El ángel Fanuel voló hasta el
burro y le dijo:- Burrito de noria, tan simpático, Dioste ha elegido para una
misión muy especial.
El burro contestó:- ¿Estás seguro
de que Dios me eligió a mí, justo a mí que no paso de un burro común?
- Abuela Zuza, que el burro
entendiera lo que Dios le decía ya es espantoso, pero que encima hablara con el
ángel, ¿no es demasiado?
- Miro, pues que sepas que no es
la primera vez que Dios le da a un burro la gracia de hablar. ¿Nunca
oíste hablar de la burra de Balaam?
- No, abuela Zuza.
- Tienes que leer la Biblia,
porque ahí se cuenta cómo la burra de Balaam habló con ese profeta. Pero por
ahora, déjame retomar la historia.
El burro de noria no creía que
Dios necesitaba un burro. Tanto es así que le dijo al ángel:
- ¡De ninguna manera! ¿No
sabes que cuando una persona no piensa con claridad, le dicen: "¡Qué burro
eres, ¿eh?!"
- Burrito de noria, tú sabes muy
bien que la reputación de que el burro no sea inteligente es falsa: entre los
equinos, creo que los burros son los más inteligentes de todos.
El burro no estaba convencido y
siguió argumentando:
- Fanuel, tú no sabes que los
agricultores ponen obstáculos en los portales para que los animales no pasen y
los llaman "mataburros"?
- Mira burro, sé muy bien que los
"mataburros" no son un problema para ti, que tomas distancia y
siempre saltas todos los obstáculos y "mataburros” que encuentras a tu
paso.
- Pero, Fanuel, más allá de todo
lo que dicen de mi especie, soy un burro un poco nervioso, a veces me enfado
con la cantidad de trabajo y lanzó unos rebuznos muy altos, que pueden espantar
a cualquiera.
- Burro de noria, ¡todavía no te he dicho cual será
tu misión y ya tienes que dar una serie de excusas! Pues, te digo que todas
estas excusas son "tonterías" y "barbaridades". En cuanto a
rebuznos, es cierto que sería mejor si no los dejaras escapar, pues son muy estridentes
y pueden estorbar en tu nueva misión, pero en realidad hay pocos, y Dios sabe
que, por mucho que te quejes e incluso amenaces con dejar tu trabajo, nunca has
fallado. Dios sabe que eres un animal de confianza. Y puedes dejar buscar
nuevas excusas, porque Dios sabe muy bien a quien eligió, te conoce
perfectamente y te dará todas las gracias para que cumplas bien la misión que te
va a confiar.
- Ángel Fanuel, de acuerdo, me
rindo. ¿Cuál es, después de todo, mi misión?
- ¡No es poca cosa! En
primer lugar, vas a llevar a la Madre del Salvador a las montañas, porque ella
va a visitar a su prima Isabel. Tendrás que andar suave, porque el Mesías ya
está en su vientre.
- ¿Quieres decir que voy a llevar
a la Madre del Salvador de los hombres y de los burros?
- Así es. A continuación, servirás
unos meses a José, el hombre elegido para ser el padre del Mesías en la tierra.
José es carpintero y necesita tu ayuda para llevar la madera de un lado a otro
y tire del carro con los muebles que fabrica o repara.
Luego, cuando salga el edicto del
emperador con el fin de hacer un censo de los Judíos, vas a ir a Belén con José
y María, que estará con el embarazo avanzado.
En Belén, te pondrán junto al
Pesebre del Niño Dios, para adorarlo y ayudar a calentarlo el día de Navidad.
Cuando persigan al Niño para
matarlo, llevarás a la Sagrada Familia a Egipto, y cuando el peligro haya
pasado, la traerás de vuelta.
Uno de tus descendientes más
tarde servirá como trono al Mesías, cuando, ya adulto, entre solemnemente en la
ciudad de Jerusalén. Y agitarán palmas y extenderán alfombras en su camino y tu
descendiente podrá pisar suave.
El burro de noria, todo orgulloso
de su misión, respondió:
- Si Dios me necesita tanto, no puedo
negarme. Dile que siento mucha alegría en poder serle tan útil. Pero debo
informarle que no conozco los caminos que tengo que recorrer porque siempre
trabajé en la noria, sin salir de mi lugar.
- No te preocupes. Dios me ha
enviado para guiarte en tu camino.
1.6 - El burro Lucero de camino a Belén
Entonces, el ángel Fanuel soltó la cuerda que ataba al
burro y anduvo a su lado, mostrándole el camino a la casa de María. Todo fue
bien hasta que, a medio camino, pasaron por un lugar tan lindo como el burro
nunca había visto: se trataba de un jardín con césped, muchas flores, mariposas
de todos los colores, muchos árboles que daban excelente sombra, una arroyo con
una cascada cuyo sonido era muy reposante. El burro pensó: "¡Es aquí que
me quedo yo!"
El ángel se sorprendió al ver que el burro se empacaba
y se negaba a dar un paso más. Pero pronto se dio cuenta que ese lugar no era
real porque había pasado muchas veces por ahí y nunca lo había visto. Pensó:
"O es un espejismo, o es una obra del diablo, que ya quiere meter la cola
para que el burrito no llegue al final de su camino".
El ángel se paró junto al burro y le dijo al oído:
- No te olvides que Dios te necesita y te está
esperando.
El burro, que es inteligente y sabe que la felicidad no está en disfrutar la vida (aunque a veces lo olvide), sino en hacer el bien y servir a los demás, sobre todo a Dios, inmediatamente cayó en sí y volvió a caminar leve y coqueto.
El burro, que es inteligente y sabe que la felicidad no está en disfrutar la vida (aunque a veces lo olvide), sino en hacer el bien y servir a los demás, sobre todo a Dios, inmediatamente cayó en sí y volvió a caminar leve y coqueto.
Continuando por el camino, tuvieron que pasar por un
bosque en el que el diablo había preparado otra trampa: un lobo escondido en el
bosque, esperaba al burro para saltarle sobre el lomo y matarlo. Sin embargo, en
el momento en que el lobo iba a saltar, Fanuel sintió el peligro y le gritó al
burro:
- ¡Mira a tu izquierda!
El burro volvió rápidamente los cuartos traseros hacia
la izquierda y dio una patada tan fuerte como nunca había dado antes. Le dio de
lleno al lobo, que fue a parar a varios metros de distancia, completamente
inconsciente.
- Miro, fue por poco que el burrito escapó. La suerte
fue que Fanuel tenía intuición angelical y tuvo tiempo de advertirle. Se debe
tener cuidado en esta vida, porque cuando menos te lo esperas el diablo puede
estar al acecho. Como dice el refrán, con la tentación no se juega. A veces
puede venir de una manera violenta, pero a veces viene a hurtadillas, como un
espejismo.
Pronto llegaron a la casa de María. Fanuel ató el burro
a la puerta, y le indicó al burro que diera un fuerte rebuzno.
Al oír el rebuzno, María se dio cuenta de inmediato
que Dios había escuchado su oración y fue a abrir la puerta. Se encontró con el
burro y tanto se emocionó de alegría que le dio un beso en el medio de la
frente. El ángel Fanuel, que observaba escondido la escena, vio que en la
frente del burrito había aparecido una estrella muy brillante, en el punto
exacto en el que María lo había besado. Se lo contó al burro, que quedó muy
orgulloso con su condecoración y pensó consigo mismo: "No fue nada el
susto que me llevé en el camino, en comparación con el premio que ahora estoy
recibiendo. Espero que siempre me vengan a través de María, caricias como estas
..."
Al día siguiente, temprano, María preparó el equipaje
y partió hacia las montañas montada en el burrito. Pasó tres meses en la casa
de Isabel, que era anciana, estaba embarazada y necesitaba ayuda. Cuando
regresó, María llevó al burrito de regalo a José, como su dote de casamiento.
José quedó encantado con el burro desde el momento en que lo vio y le dio el
nombre de Lucero debido a la brillante estrella que llevaba en la frente.
Desde entonces, Lucero pasó a ser el animal de
transporte y de carga de la Sagrada Familia, viajando con ellos a todas partes.
Cuando las carreteras se ponían oscuras, la estrella de la frente brillaba, permitiendo
que todos pudieran ver el camino y que no se perdieran.
Cuando se llamó al censo, José, María y Lucero
partieron a Belén. José iba al lado de Lucero
que llevaba a María con el Niño Jesús en su vientre. Salieron hacia
Belén pensando que podrían volver rápidamente para que Jesús naciera en
Nazaret. Se habían olvidado de la profecía que decía que el Mesías nacería en
Belén y no se imaginaban que la burocracia y la afluencia de gente fueran tan
grandes allí.
José comenzó a llamar a las puertas de las casas del
pueblo para pedir posada. Pero todos decían, tal vez debido al avanzado estado
del embarazo de María, que no había lugar para ellos en sus hogares.
Lucero fue perdiendo la paciencia y no aguantó
quedarse en silencio, después de la cuarta tentativa fracasada, les dijo a José
y María:
- Si quieren puedo dar una patada y romper las puertas
de las casas, para que aprendan a no cerrarle las puertas a Dios.
María, después de recuperarse de la sorpresa al ver
hablar a un burro, le dijo a Lucero, acariciándolo:
- No vas a hacer nada de eso porque ellos no saben que
están cerrándole la puerta a Dios. Vamos a perdonarlos. Dios proveerá un buen
lugar para que nos abriguemos.
Pasaron por una posada que estaba llena de gente, pero
José no quiso alojarse allí porque no había nada de privacidad. Por último,
llamaron a la puerta de una casa más sencilla que las anteriores. Los
propietarios abrieron y les dijeron:
- Por desgracia, esta casa es demasiado pequeña y no
hay lugar para ustedes. Pero, si quieren puede quedarse en una gruta cerca de
aquí, que utilizamos para abrigar a los
animales los días de fuertes lluvias.
Y para allá se fueron.
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